martes, 27 de abril de 2010

El post de los vacíos

Caminando sobre la tapa. Foto cortesía de ACG.

En algún otro post hablé acerca de la definición de un lugar. Lo recuerdo de nuevo por si se olvidó.
Un lugar está definido según H. (Heiddegger) por la presencia de la cuaternidad. Pero ya entendimos que en realidad más que la cuaternidad lo que hace falta para que un lugar sea un lugar es que posea topología. Repitiendo: un espacio vacío que conforme un conjunto con al menos un límite.

Ahora bien, un espacio vacío que comparta un límite no es necesariamente un lugar. Mucho menos un lugar habitable. Uno podría contemplar un espacio y un límite y no observar ni a la cuaternidad ni a la topología.
El amigo Marc Augé diría que es un No-lugar y nos daría una disertación variopinta acerca de la antropología de las cosas construidas y del estar en varios lugares a la vez y de transitar el espacio sin estar habitándolo.

Pero lo que yo pretendo decir es muchísimo más simple que eso (o tal vez no) y además yo no entiendo nada de antropología. En mis términos personales del arroz salvaje con aguacate, un no lugar es un espacio residual, es decir, un espacio vacío que carece de topología aunque pueda tener un límite.

Y entonces me hago dos preguntas; la primera es: qué cosa hace que un espacio vacío que comparte un límite, no posea topología?. Y la segunda: cuántos límites se necesitan para que un espacio vacío posea topología?. O tal vez mejor, cómo debe ser el límite para que un espacio vacío sea un lugar? La respuesta es sencilla: Uno. Y que todo depende en realidad de la geometría y de la escala del límite.

Un ejemplo obvio son las vías del tren. Ellas están trazadas sobre el terreno y puede que estén limitadas en alguno de sus lados. Ahi se va cumpliendo lo del espacio vacío que comparte un límite. Pero, posee topología ese espacio? Es habitable ese espacio? Se da la cuaternidad en el?. Sí se da la cuaternidad, pero al igual que en el puente de H., el espacio no es habitable. El espacio de la vía del tren es marginal, es transitorio, aunque permanece en el tiempo, y esta construido y es usado por los mortales sobre la tierra y bajo el cielo. Y nos lleva de un lugar a otro.

Y así tenemos una primera aproximación a una teoría sobre el espacio urbano residual: Los espacios del tránsito.

11 comentarios:

  1. Ya me ha picado el mosquito de la curiosidad, ahora me toca ponerme a pensar en ello, aunque conociendome saldré por el único camino que mis neuronas estan acostumbradas a hacerlo, de todas formas intentaré poner más de mi parte a ver si surge la sorpresa. Un abrazo.

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  2. Es que no se que decir... solo me viene la misma palabra de siempre: excelente
    Siempre tuyo
    Un completo gilipollas

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  3. Querida Emejota, no se esfuerce. Soy yo quien tiene que hacer que mis lectores me entiendan. Soy yo la del esfuerzo. :)

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  4. Mi Señor Gilipollas: esa única y repetitiva palabra suya, me basta.

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  5. Que no, que no, lo que ocurre es que tus referencias son espaciales, como corresponde a tu profesión, y yo soy bastante torpe en esta parcela, pero me viene muy bien reconsiderar el texto e intentar mover algunas neuroncillas displicentes. Un abrazo.

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  6. Querida Adriana:

    Realmente me encanta el texto que nos ofreces, no sólo por su excelencia –y con ello me suscribo a Gilipollas– sino también porque toca un tema que me obsesiona con pasión: el de la interpretación del espacio como lugar, aproximándose a esa concepción a través de la cuaternidad propuesta por el muy controversial Heidegger.

    Voy a reunir alguna anotaciones, para darle aliento a esta deliciosa conversación que nos propones.

    Mis mejores deseos para ti y un abrazo fraternal.

    h.

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  7. P.d. Gracias por invitarme a leerte. :-)

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  8. Hernan!

    que maravilla que te hayas pasado por aquí, tu sigue alentando que yo sigo escribiendo, un abrazo!

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  9. Qué maravilloso como nos llevas de la mano por ese espacio residual del tránsito, es que se pone tan suavecito el camino que luego toda demostracion queda asi de elegante. Que elegancia! eso eso. Estoy en este momento extasiado, y más imaginando tu rostro sobrado pero auténtico enamorado de tu propia obra. Que ves como nos enamora también. Y nos malacostumbras entonces. Que siga el show pues.

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  10. Querido anónimo

    Espero que te quedes malacostumbrado, pero no te me asustes con el próximo post,que voy a publicar en unos cinco minutos.

    Sigue el show.

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