jueves, 30 de julio de 2015

pánico

Foto cortesía de Fernando Boza

Aveces me ataca el pánico si aviso y sin motivo aparente.

Como una cucaracha que cayese en medio de la noche en mi cuello, un frío estomacal se apodera de los minutos y de las horas ahogándome poco a poco.

Apoderándose de mi pensamiento, de mi respiración, agotando las ganas de estar, de seguir.

Estómago, respiración, cerebro. On and on and on, and on.

Oh que cansancio y que tristeza no poder luchar contra esto.

Claudia dice que solo hay que dejarlo pasar.

Pero lo que yo pienso es que nadie me quiere cuando tengo un ataque de pánico.

Porque los demás se asustan también, y ven en mis ojos el color de la locura y temen contagiarse.

Maldita sea la vida y la muerte y el arte y el ser.


viernes, 24 de julio de 2015

grieta

Ante la falta de palabras
buenos son los dibujos.

martes, 21 de julio de 2015

paciencia...

Ya se que me extrañan, amados lectores, pero las vacaciones de unos son el trabajo de otros asi que hasta el jueves no podré deleitarles con mis sapientísimas palabras ni mis locas disertaciones acerca del monoteísmo o el cristianismo o lo que sea punto com.

Mientras tanto... The killers for you.


viernes, 10 de julio de 2015

artista


Esta niña es la campeona de yoga del 2013 en USA.
Si. Hay compentencias de yoga, y artistas del curpo, como ella.
una envidia que me consume, pero que me estimula a seguir.
La música de fondo es de Majic Cloudz.

martes, 30 de junio de 2015

Una enorme estupidez

un ansia mas espesa que la sangre

un desprecio gutural

los pies descalzos y sucios

y la soledad

frente a mi

como una muñeca rota

pero mía

martes, 23 de junio de 2015

lluvia


Porque ahora cuando llueve
se que en donde tu estés
te entristeces un poquito
y te tomas otro litro de café...

miércoles, 17 de junio de 2015

pesadilla

ahi, dormidita.


Anoche me desperté gritando por una pesadilla. Hace siglos que no me despertaba asi, gritando.

No es que no tenga pesadillas, es que no me alteran. Pero anoche si.

Lo triste es que mi pesadilla era muy simple: estaba enojada porque la gente no me hacía caso, y estaba hartísima de las excusas de todos. De luchar siempre sola por todo.

Esa sensación de no ser nadie, cuánto me daña, y cuán poco puedo hacer contra ella.

Los profesores de yoga dicen, let it go.

La sicóloga dice, let it go, llora, suelta tu duelo.

Pero para quien lleva su duelo como un agujero negro en el pecho que pesa más que la vida, soltar la carga es casi como morir.

Talvez se trate de eso, de morir a lo que uno cree que es.

Porque en realidad uno no es nada más que un amasijo de células listas para podrirse en cualquier momento.

La pesadilla fue eso: el gemido de quien ya no quiere llevar más ninguna carga, ni solo ni acompañado.