Llorar
Desesperada
Ahogada
Es normal
Es solo
Una noche mas
Hoy no lloré
Hacía frío
Pero sembré flores
Mañana lloverá
Y se llevará
Todo el dolor seco
lo que no pudo ser
El único espacio
De silencio
Donde nada me toca
Nada me daña
Porque todo lo que me toca
Todo lo que veo
hasta el vacío
Y la voz-caverna
Me dobla
Me surca
Me ensucia
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| Un Jirapollo prehistórico cantando |
Este
parásito imaginario se aloja en la garganta de muchos cantantes sin hacer
distinción de raza, género o nivel profesional.
Se
dice que el Jirapollo nació después de una larga noche de insomnio del primer
cantante cavernícola que decidió cantarle a su amada. Por la mañana, el
cavernícola quiso deleitar a la muchacha de sus sueños con una tonada a la luna
llena, pero estaba tan cansado que solo se le salieron los gallos y la muchacha
terminó riéndose a carcajadas y se rió tanto que se le salieron algunas
lágrimas, las cuales, en su pasión desenfrenada, el cavernícola lamió y tragó enamoradamente. Así surgieron los primeros jirapollos.
Los Jirapollos se alimentan primordialmente de gusamanos, de los cuales
se enamoran perdidamente, o al menos eso intentan, pues al carecer de manos el
jirapollo razona en su fantasía, que comiendo gusamanos será capaz de hacerse
crecer unas lindas y muy útiles manos para sí mismo. Los gusamanos sin
embargo, al pasar por su largo cuello le empiezan a hacer cosquillas, lo cual le
causa una risa incontenible al jirapollo que termina vomitando los gusamanos
vivos.
Este ciclo de engullir y vomitar gusamanos, irrita terriblemente la
garganta del jirapollo quien a su vez llora de desesperación y de hambre produciendo
así miles de bebés jirapollos que irán a parar a la garganta de otros cantantes
despistados que tengan la mala pata de encontrarse con un infectado.
Al
igual que todas las infestaciones de parásitos imaginarios, no se conoce cura
para la infección de Jirapollo.
Perdonadme mis fallas y ausencias, pero llevo demasiado tiempo tuiteando estupideces y los dedos se acostumbran a escribir solo cosas cortitas y se les olvida cómo hilar ideas inteligentes y fundamentales.
Sin embargo mis neuronitas tan lindas ellas, se mantienen mas o menos vivas a pesar de los intentos continuados de las redes sociales por absorberlas enteramente y de vez en cuando gritan. Y mis dedos las escuchan.
No creo sin embargo ser capaz de argumentar muy largamente la afirmación de mi título, pero después de tantos años tratando de explicarme a mi misma las religiones y la obsesión casi insólita de los hombres por imponerla sobre todo en las mujeres, he llegado a una simple conclusión.
Las religiones están escritas por machos que desean por sobre todas las cosas explicarles a las mujeres que no tienen la razón y que valen menos. Primordialmente creo yo, por un sentimiento de inferioridad que se origina en la inevitabilidad de ser nacidos y criados de mujeres, y porque las necesitan también inevitablemente, para esparcirse sobre la tierra.
En algún momento de nuestro pasado remoto, el natural instinto de protección del macho hacia la hembra y sus retoños, se convirtió en un deseo irrefrenable de controlarla y hacerla una fiel monógama y de ahí, rapidito pasamos al mansplaining religioso inspirado por un diosito creado a imagen y semejanza de la envidia eterna del hombre contra la mujer.
Ahora la misma envidia pretende borrar la biología y redefinir las diferencias entre nosotros, a traves de decretos legales no muy distintos en su absolutismo a las antiguas escrituras y mandamientos ancestrales.
Una vez mas, los hombres pretender hacer mansplaining de lo que significa ser mujer, simplemente porque no pueden serlo.
Que ser creadoras no es algo que se hace, se nace con ello, o no se nace. Ni que me lo expliquen en mil millones de biblias o mil millones de leyes.
Besitos, hijitos.
sumergida en pequeñas palabritas inútiles y escondidas
descubrí que
escribir no es solamente un acto de rebeldía
es un acto de independencia
un funeral de palabras para los días que uno va perdiendo
un funeral para los pelos que se caen
y quedan
como testigos sucios de la soldedad
recuerdos de sol
añoranzas de fuegos
lentas derrotas inevitables y babosas