jueves, 15 de mayo de 2014

sopa de monoteísmo for dummies parte III

Después hablaremos de los símbolos de las doce tribus.


Que les parece si entrenenemos un poco la tediosa rutina de esperar a que llegue el fin de semana con un poco de historia monoteísta.

En el capítulo pasado nos habíamos quedado con que Jacob el intrigante como me gusta llamarlo a mi, se había robado la bendición o la herencia de su padre. Es importante para la sopa de monoteísmo conocer su historia, pues Jacob es conocido en la actualidad como Israel. Jacob fue el padre de las famosas doce tribus y quien instauró definitivamente en las mentes de sus hijos la idea de un dios único. Según la biblia, fue Dios mismo quien le dió ese nuevo nombre en un momento dado.

A mi no me queda muy claro esto de robarse una bendición, pero talvez se deba a que soy una hija de la modernidad y me saben a mierda las bendiciones. Las herencias si ya es otra cosa, porque icluyen beneficios económicos y me parece que pueda haber sido ésta la causa de la disputa. Pero como les digo no me queda claro, pues cuando Esaú el hermano mayor, se entera de lo que ha sucedido, quiere matar a Jacob y su madre le aconseja que huya a casa de su tio Laban para salvarse. Asi que obviamente no se queda con ninguna herencia. Al menos no por los momentos.

Es de notar que estas tribus que iban de un lado para otro sin parar no tenían mas identificación que la de pertenecer a una familia, cosa que perdura hasta nuestros días. Los judíos se casan con judíos y si son de alguna familia de importancia puede que el casamiento haya sido arreglado desde su nacimiento. En efecto, las dos hijas de Labán estaban destinadas a casarse con los dos hijos de Rebeca. La mayor, Leah, con Esaú y la menor, Raquel, con Jacob. Aparentemente a Leah no le hacía gracia casarse con Esaú y prefería a Jacob por lo cual su padre, en la noche de bodas de su hermana, la cambia por ella Y Jacob no se da cuenta del engaño puesto que la novia como era costumbre llevaba un velo puesto. Y bueno, porque hombre es hombre y como dicen, en tiempo de guerra cualuuier agujero es trinchera. Shame on you Jacob.

Acá me gustaría hacer notar la similitud entre estos dos hermanos antagónicos y la leyenda acerca de Caín y Abel. Pareciera que existe un leit motiv en esto de que dos hermanos se disputen la preferencia de sus padres y el mayor quiera matar al menor o que efecto lo mate. Ahi se los dejo para que piensen.

Eso si, el monoteísmo de esta gente no tenía nada que ver con la monogamia en aquellos tiempos, puesto que los doce hijos de Jacob provienen de cuatro mujeres distintas, a saber, las dos hermanas Leah y Rebeca y las dos medio hermanas, Bilhah y Zilpah. Es de observar que los hijos de estas dos medio hermanas o sirvientas (hijas posiblemente a su vez de las sirvientas de la madre de sus hermanas) tampoco son considerados como parte de los iraelitas o son, como se dice hoy en día, tribus perdidas. En realidad me parece a mi que simplemente como no eran hijos "legítimos" de las esposas oficiales, no tenían derechos sobre las herencias. Cosa que había sucedido exactamente igual con Abraham y con Isaac previamente. Mas facil llamarles tribus perdidas, que tribus bastardas o tribus no deseadas y decir ooops! se me perdieron los muchachos.

La cosa se pone interesante ahora cuando Jacob, en sus años maduros, le entra la crisis de los cuarenta como a cualquier persona normal y comienza a tener sueños y visiones. Y aqui es cuando me voy a poner Jungiana y Freudiana, asi que lo dejaremos para otra entrega de la sopa de monoteísmo.

Que por ahora parece una soap opera gringa con actores judíos todos.

Para que después hablen de las novelas venezolanas...


jueves, 8 de mayo de 2014

giving tree

Esta canción me hace llorar. Igual que la historia original sobre la que está basada que es un poema del maravilloso poeta y dibujante Shed Silverstein del cual ya les he hablado en ocasiones anteriores.

Los que quieran leer la historia, está aqui.

so voila le video...




lunes, 5 de mayo de 2014

sopa de monoteísmo for dummies parte II

En esta imagen vemos cómo Jacob consigue finalmente sus
derechos a la herencia de su padre aprovechándose del hambre de
su hermano mayor y muy peludo Esaú el pelirrojo.

A mis adorados lectores, a que va la segunda mas no última etapa del monoteísmo for dummies.

Como vimos en la clase anterior, la tribu encabezada por el señor Abraham, desarrolló una especie de obsesión por poseer algun trozo de tierra y decidió que el mejor mojor de hacerlo era heredando esa tierra de su dios. Hasta ese momento la unica herencia que pasaba de generación en generación de padres a hijos, era el recuento genealógico y las cabezas de ganado. Abrahám fue el primer patriarca que además de heredarle dinero y cabezas de ganado a su hijo Isaac, también le heredó una tierra y un dios imaginario.

Un dios tan nómada y voluble como las tribus mismas.

Ahora vamos a estudiar la tragedia y el trauma de Isaac. Aunque Isaac era el  hijo legítimo de Abraham, no era ni cerca el único. Todas las esclavas de Abrahám le habían dado otros hijos, pero como hemos visto dentro de la obsesión endogámica de esta tribu, tan sólo los nacidos del seno de la familia eran considerados herederos legítimos. Eso poco a poco se fue transformando en esta ley vigente incluso hoy en día de no considerar judíos de nacimiento a aquellos no nacidos de vientre judío. Esos no son parte de la familia. O son familiares de menor importancia. Ahora bien Isaac tenía muchos hermanos mayores que durante mucho tiempo habían pretendido la herencia de Abrahám, con lo cual no es de extrañar que le hayan hecho lo que hoy en día llamamos bullying y el pobre fuese un traumatizado. Hay recuentos en la Biblia de los celos de Ishmael, su hermano mayor. Para colmo de males su propio padre intentó asesinarlo en pro de la tierra y su dios caprichoso. Asi que el muchacho ya de hombre, debe haber sentido un temor espantoso en todo lo referente a ese dios (que casi lo mata).

Pues bien, muere Abraham y este hombre atemorizado le que sucede y a quien le han prometido una tierra, le ocurre lo mismo que a su padre y pasan los años y el pobre no logra tener hijos. Finalmente su esposa queda encinta y naturalmente éste atribuye tal milagro al dios de su padre.  Es muy importante ver que este patriarca fue el primero en establecerse de hecho en un solo sitio y nunca abandonó Caanan. En este sentido, Isaac hizo exactamente lo que le ordenó su padre (y quién no). Se estableció en la tierra prometida y tuvo dos hijos. Esaú y Jacob. Su hermano Ishmael, repudiado por la esposa de Abrahám desaparece de el recuento histórico y pasa a ser fundador de otra familia seguramente no tan importante como la de Sara.

Ahora Jacob, el hijo de Isaac pasa a formar parte de una historia muy interesante. Jacob, se roba la herencia de su padre. Hay quien dice que Isaac se habia quedado ciego por las lágrimas que derramó el ángel que le salvó la vida, talvez solo tenia cataratas. El punto importante es que Isaac pretendía entregarle su herencia a Esaú y en cambio por error se la entregó a Jacob quien se hace pasar por el hermano bajo intrigas de su madre. La historia se repite. La herencia negada al hijo mayor Ishmael es de nuevo negada al hijo mayor, Esaú y en cambio pasa al menor, Jacob.

Es de apreciar que Esaú se había casado con una caananita cosa que no le gustaba a su padre pues aunque establecido en esa tierra, despreciaba a sus gentes y sus costumbres que no eran las de su casta. Para hacer las cosas peores, despues de ser despojado de su herencia legítima Esaú se casa también con su prima, la hija de Ishmael. Los despreciados se unen. pero siguen ganando los segundones.

Pareciera que esta tribu patriarcal estuviese formándose en base a la intriga en lugar de la justicia. Pero esto claro, se atribuye a un "designio del dios de nuestros padres" y todo resuelto.

En nuestro próximo capítulo de monoteísmo for dummies hablaremos de las intrigas de Jacob y de sus sueños y visiones.





martes, 29 de abril de 2014

le sacre du printemps

La reconstrucción de la coreografía original de Nijinsky y les Ballets Russes gracias al esfuerzo del Joffrey Ballet, en 1989. La música maravillosa de Stravinsky, porfavor, gracias. Y bienvenida la primavera, por supuesto.




jueves, 24 de abril de 2014

sopa de monoteísmo for dummies parte I

Aqui vemos a Abraham, representado
por Rembrandt, dispuesto a matar a su hijo único
con tal de poder poseer un pedazo de tierra.
El ángel le dice -quita quita! no seas bruto!

Como parte de una nueva serie de recetas for dummies, ahora que he disminuido la cantidad de seguidores que me leen y que puedo escribir en paz sin la angustia de que les guste o no (o precisamente por eso), puedo volver explayarme deliciosamente acerca de las ideas y teorías que he estado recolectando en los últimos tiempos gracias a mis terapias y lecturas acerca del pensamiento y el ser.

Gracias a que mi me enseñaron desde chiquita que el único método serio para que la gente te escuche en estos tiempos modernos y diga oooh esta persona debe tener razón es el método científico, pues voy a intentar ser lo mas científica posible y aunque mi educación está dirigida mas hacia a las ramas de lo social, lo arquitectónico y lo urbano, igual estoy consciente desde el principio, de que una cosa no puede vivir sin la otra, pues todo esta hecho por el hombre, asi que no me angustia demasiado no ser una historiadora o una sicóloga desde el punto de vista de atar cabos al mejor estilo de una tesis de cualquier tipo. Especialmente cuando se trata de las recetas for dummies. Asi que neuronas a la obra.

Y como todo debe empezar por un principio, pues vamos a los orígenes del monoteísmo.

Aparentemente el monoteísmo se formó en el inconsciente colectivo durante la edad de bronce. En esta edad habitaban la tierra dos tipos de sociedades. Unas que se habían organizado alrededor de la agricultura y se habían sedentarizado y construido ciudades para proteger sus cultivos y familias de las bestias salvajes y también de las otras culturas, aquellas que se habían organizado alrededor de la cría de ganado y que pastorilmente vagaban de un lado al otro buscando alimento para sus animales. Todas las culturas del mundo han pasado necesariamente de una organización nómada o semi-nómada a una sedentarización forzada por la agricultura y la necesidad de permanecer en el lugar donde se producía el alimento. La sedentarización de los pueblos es lo que ha producido la organización política del mundo, pero eso es otro tema.

El tema que particularmente le concierne a la sopa de monoteísmo es la historia de una sociedad nómada que ha buscado desesperadamente a lo largo de la historia el establecerse en algun trozo de tierra específico sin demasiado éxito, pero que ha originado varias de las religiones más exitosas de la historia. Me refiero a sociedad Abrahánica.

Lo primero que me ha llamado la atención al leer pacientemente acerca de estas dos sociedades es el contraste enorme que existía el su organización. En la sociedad urbanizada y establecida geográficamente (en este caso Egipto), el pueblo adoraba a un sólo rey que era considerado como la autoridad suprema y se dedicaba tranquilamente a desarrollar sus habilidades bajo la protección-servicio incuestionable de dicha autoridad. En este tipo de sociedades florecen las artes, la economía y florecen también los dioses varios bajo el capricho o necesidad sicológica del gobernante en cuestión.

En este punto es importante hacer un paréntesis informativo y dejar por sentado que el comportamiento de establecer presencias místicas o espirituales superiores a lo humano es una necesidad psíquica dentro de la evolución del pensamiento consciente o científico que necesita establecer un orden en el cosmos (orden en el caos) y cuya defensa principal es buscar sentirse protegido por algun tipo de ser supremo que lo salve del marasmo de un mundo que aparece demasiado grande y complejo para su comprensión científica. En pocas palabras: todo lo que no está a mi alcance, se lo atribuyo a un dios o a algunos dioses. Como un niño que todo aquello que no comprende se lo deja a sus padres. Es una defensa primaria, el adulto que ya no tiene padres o que no puede seguir actuando como un niño, se crea un ser supremo que valide y justifique sus acciones ante la inmensidad.

Es lógico pensar pues que en una sociedad que se siente protegida por un rey supremo que gobierna sobre un pueblo numeroso y rico, florezcan muchos dioses distintos y que al contrario, en una sociedad nómada que tiene que enfrentarse en su día a día a los caprichos aveces catastróficos de la naturaleza y donde el núcleo familiar es reducido y precioso (ya que cada persona representa una tarea imprescindible) estas sociedades busquen protegerse bajo el cobijo de una deidad más universal y abarcadora que los proteja aunque sea sólo simbólicamente, de peligros más grandes que aquellos que enfrenta una sociedad más poblada y protegida.

En el caso del patriarca Abraham, lo primero que llama la atención al leer su historia, es la obsesión grandísima que tiene este señor por poblar la tierra y establecerse en algún sitio. Uno se da cuenta de la obsesión de esta gente por lo familiar cuando lee los innumerables recuentos de quién fue el padre de quién infinita y cansinamente en la biblia. Al ser nómadas estas gentes no tenían más memorias que haber sido el hijo de alguien. Su memoria no pertenecía ningún lugar ni tenían piedras o monumentos sagrados que les recordasen de su paso por el mundo. Ni tumbas inmensas que les recordasen la vida eterna. Esto es importante señalarlo porque una de las angustias primordiales del ser humano es su mortalidad. Y la necesidad de trascenderla.

Los egipcios trascendían su mortalidad a través de la muerte misma, colocando recordatorios enormes de su presencia en al mundo, esperando resucitar en el fin de los tiempos. La sociedad nómada de Abrahám tenía tan sólo el recuerdo verbal de las generaciones y la necesidad de producir más y más hijos en dicha línea.

Cuando Abraham llega a Egipto con su esposita Sara buscando alimento y protección, se produce en él una necesidad nueva y extraña que sus antepasados no habían experimentado antes. La necesidad de establecerse en una tierra. Su dios imaginario (su inconsciente) se lo dice. Anda, toma tus cosas y tu gente y ve a establecerte a una tierra que yo te daré. Para las tribus nómadas de la edad de bronce ya era un poco tarde este intento de establecerse, pues muchas otras civilizaciones ya estaban más que afincadas hacía mucho tiempo en todas partes y no muchas estaban dispuestas a permitir a gente extraña viniese a quitarles la tierra. Un poco como que: tu eres nómada asi que sigue siendo nómada, nuestra tierra no es tuya. Y no hablemos de la envidia que esto debe haber producido a aquellos que buscasen establecerse sedentariamente en aquellos días.

Se encuentra pues Abrahám tan maravillado de la riqueza de esta tierra, que es incapaz siquiera de reconocer a su propia familia, su propio clan y entrega a su esposa al faraón para que la use como mujer y tenga hijos con ella. Primero para que no lo matasen y segundo por querer hacerse de aquella tierra con su clan.  Pero había otra razón también. Abrahám no había logrado tener descendencia.  Esto era totalmente inmanejable para un hombre que procedía de una sociedad que enumeraba sus generaciones hasta la creación misma como forma de pertenecer al mundo. Era una verguenza para él mismo y para su compañera también. Los hijos de sus esposa (hermana) serían sus propios hijos con este plan. No me extraña que sus esposa haya accedido pues en una mujer de aquellos tiempos el no tener hijos era como no ser nadie.

Entendamos aqui la tragedia de Abraham y su mujer. No tenemos hijos, no tenemos tierra que nos alimente, no tenemos nada. O si? Un hombre solo ante el mundo tiene que defenderse de alguna manera. Y entonces Abrahám, que no quiso sentirse menos que nadie, y como es natural, dijo: Yo tengo a un dios que es más grande que todas estas naciones y que me ha prometido hacerme fértil. No voy a desistir.

Y he aqui la primera entrega de la sopa de monoteísmo for dummies. Esperemos unos días para la siguiente entrega.


lunes, 21 de abril de 2014

iluminada

Roca paciente.
Foto cortesía de AGL.

Cuando yo hago mis clases de Bikram Yoga no pienso en nada. Imposible, claro, porque ahí uno lo que está es intentando no caerse o de la pose, o del mareo, o del calor.

Pero después de la clase, mientras conduzco hacia mi casa, si que me da por pensar. Gracias a dios que no he atropellado a nadie mientras pienso, poruque sería una tragedia.

Y una de las cosas que pienso (además de otro montón de bobadas inconfesables) es en alcanzar la iluminación. Como humanos nos la pasamos intentando entender lo inentendible, la vida, el cosmos, el dios, el demonio, el bien el mal, lo correcto, lo inválido y lo válido.  Pero todo eso es una pérdida de tiempo impresionante. O bueno, ahora que lo pienso no es que en realidad sea una pérdida de tiempo. El tiempo no es valioso para quien no espera nada. Para los que esperan si que lo es, claro, pero para los iluminados no.

Aveces descubro y me acuerdo de recordar que la iluminación es la paz. El no buscar nada. El no esperar nada. El silencio del que simplemente contempla sin apuros el increíble devenir de las cosas sin el empeño clasificatorio desesperado de la edad moderna.

Aveces recuerdo que es mejor no esperar nada o lo que es lo mismo, esperarlo todo.

Porque la fulana paz no viene a uno después de encontrar la iluminación o lo que sea que uno esté buscando.

La paz debe estar antes. Antes de que la necesidad aparezca, o la luz el el dios, o cualquera de las excusas que usamos para rellenar la angustia de no soportar la inexorable hambre de estar atrapados en el tiempo.



Para autógrafos, favor comunicarse con mi mánager.





viernes, 4 de abril de 2014

lights out

En el viernes de historias de terror. El shortfilm lights out. Que se asusten bien.