martes, 30 de abril de 2013

blog


leves como los hipopátamos
foto cortesía de mcb

Es raro cómo un espacio que nace siendo íntimo de repente se te hace como una vitrina donde no sabes qué colocar. Como si la forma amorfa del principio lo permitiese todo y a medida que se moldea se haga cada vez más ajeno a lo que comenzó siendo una ilusión.

También es que a mi se me han ido rodando todas las ilusiones. Por mi vida han pasado vendavales que han arrasado más de lo que he sabido sujetar.

Yo pensaba que hablar de esas muertes, de los incendios, de las luchas y los fracasos bastaba.

Y de hecho, basta.

Pero el espacio que está lleno, está también vacío de la verdad. Talvez porque la verdad misma está vacía.

Talvez poruqe mis manos son demasiado pequeñas y no pueden sujetar nada.

jueves, 25 de abril de 2013

perrita


constantly thinking about you

lunes, 22 de abril de 2013

yogini



una mujer intentando trascender


Que cosa es eso de ser yogini?

Yo soy una yogini, es decir una persona que intenta comprender y aceptar la vida a través de la práctica de ciertos ejercicios que por su complejidad impiden que la mente se vaya por las ramas y te mantienen anclado en el momento presente de la realidad para no tener que caerte o partirte el cuello.

En el pasado, es decir hace unos cinco mil años cuando un grupo de indios de la india (no confundir con los indios de las américas a quienes nombraron indios los europeos por despistados) decidieron que no bastaba con calarse el calor y la humedad horrenda del verano indio para trascender y decidieron agregarle unos ejercicios a la cosa para ponérselo mas difícil a aquellas personas que pretendiesen comprender la vida.

Los yogis entonces se pusieron flaquísimos, porque con ese calor y la sudadera más la camita comodísima de clavos en la que se acostaban todas las noches, gastaban un horror de calorías. No eran en definitiva nada parecidos a los indios americanos que se recostaban en sus chinchorros hechos de paja y se fumaban un pito de marihuana o se masticaban unas hojitas de coca para alcanzar a comprender el cosmos.

Bueno como decía, estos yogis pusieron de moda entre los hombres de buena fe, el contorsionarse, el ayunar y el incómodo no-dormir en camas de clavos para trascender, y las mujeres que practicaban estas cosas se denominaron yoginis. No eran muchas, claro porque para variar eso era cosa de hombres que no tenian nada más interesante que hacer en la vida y que además no tenían que estar con un muchachito pegado en una teta y corriendo detrás del otro ni gritándole al gandul de la cama de clavos para que se levantase y se fuese a trabajar y se convirtiese en una persona productiva.

Las mujeres en realidad lo tenían fácil en esos tiempos. No necesitaban comprender el cosmos. Lo que necesitaban era descansar.

En estos tiempos modernos es que la cosa se nos ha puesto fea puesto que además de tener al muchachito pegado en la teta y correr detrás del otro (o los otros) además hay que entender el cosmos y estar flacas como yoginis y seguir gritándole al gandul de la cama -que ya no es de clavos- para que suelte el ipad y se vaya a trabajar.

Les ha quedado claro?

viernes, 19 de abril de 2013

mentira fresca

Me encanta que con esta canción la salsa vuelve a su raíz  de denuncia social. Un poco demasiado política  pero muy divertida.

Especialmente cuando dice pintale una paloma!!

lunes, 15 de abril de 2013

escribir sin dolores
sin reglas
escribir desnudos

escribir desde el tiempo
y sobre la mesa
dejar los dedos
y en la paredes
embadurnar los sesos

escribir desnudos
escribir libres

la libertad desde las letras

viernes, 5 de abril de 2013

miércoles, 3 de abril de 2013

hiperinformación y trascendencia


para que lo sepan, pues.

El post de hoy va a ser uno de esos posts que escribo sin pensar mucho porque llevo desde rato rumiando el tema y entonces cuando eso pasa, es ya sólo cuestión de sentarse y dejar sangrar los dedos, o para decirlo de un modo menos trágico o tal vez más escatológico, soltar la diarrea mental que amenaza con explotar dentro si uno no la saca.

También podría decir que escribo por el puro y mero aburrimiento de decir algo que trascienda cuando justamente lo que quiero decir es que nada es trascendente en esta era de hiperinformación; pero que le vamos a hacer, asi somos y eso buscamos.

Trascender.

Dejar algo de lo que somos, de cómo pensamos, de cómo sentimos. Y en una suerte de obsesión o desespero por trascender informamos a los pocos valientes que nos leen (tambien conocidos como amigos) de cuanta idiotez se nos pasa por la mente o de cuanta cosa intrascendente hacemos. Incluso hasta si estamos defecando mientras informamos de estar cagando.

Anunciamos a una audiencia invisible de nuestra existencia. La audiencia se ha convertido en el Dios de la información inmediatista. Ya no hace falta rezar, porque no necesitamos que Dios nos escuche, claro que no, si es que para eso tenemos una audiencia que nos lee y nos responde casi siempre. Inmediatamente. Para qué necesitaríamos contarle nuestras penas a un Dios que no responde, si podemos contarlas con lujo de detalles a una audiencia que talvez no sea perfecta como El Dios, pero que al menos no permanece en un silencio eterno y castigador?

A mi déjenme con mi hiperinformacion intrascendente, que me divierto mucho mas que gritándole a un dios que nunca me responde y siempre me condena por masturbona. Yo me quedo con mis seguidores y mis comentarios.